Bienestar emocional

En cualquier momento, pero especialmente cuando el caos se acumula, me obligo a detenerme y profundizar en la conexión con mi ser espiritual, para crear un mayor equilibrio y armonía en mi vida, que me permita hacer frente a situaciones y desafíos con más energía y serenidad.

Cuando me alineo con mi yo más elevado, con lo que realmente soy, recupero el sentido de propósito, y me siento más capaz de seguir adelante, incluso a través en circunstancias difíciles.

Todos los seres humanos experimentamos dolor, tristeza, pérdida o tragedia. Incluso puede haber momentos en nuestras vidas en los que son aplastados nuestros corazones y sueños. Tener una fuerte conexión nuestro centro espiritual en esas circunstancias nos dará fuerza y ​​optimismo frente a un sentimiento de derrota o victimismo.

Es entonces cuando somos más capaces de ver la belleza en cada momento y buscar lo positivo, tomar mejores decisiones y, esas decisiones en última instancia, son las que propician la creación de un futuro mejor para nosotros y para las personas que comparten nuestra vida.

Estas son algunas de las cosas que hago para mantener mi bienestar emocional, físico y espiritual:

1. ¿Qué haría una persona que se quiere a sí misma?

Hazte esta pregunta con frecuencia y sobre todo en cada decisión que tengas que tomar durante el día y verás la magia que se despliega ante ti.

2. Intenta practicar algún ejercicio físico que conecte tu cuerpo, mente y espíritu, como el yoga o el tai chi.

Estas prácticas nos ayudan a crear un equilibrio emocional y espiritual, a obtener energía y mejorar nuestra agilidad física.

3. Tener una actitud de gratitud.

Comienza y termina el día buscando tres cosas por las que estás agradecido.

4. Espíritu de servicio.

Ayudar a otras personas, ya sea un amigo, un familiar o un desconocido, facilita una conexión más profunda con nosotros mismos. Al dar a los demás también estamos recibiendo. También es importante aprender a recibir.

5. Dedica tiempo cada día a meditar.

Incluso sólo diez minutos cada día serán mejor que nada. Cuando estamos en paz nuestro mundo exterior refleja esto de nuevo en nosotros. Nos tranquiliza y ayuda a mantener la estabilidad mental y emocional.

6. Confía en tu intuición y conocimiento interno.

Nunca mienten; sólo tienes que sintonizar con ellos. ¿Están alineados tus pensamientos y emociones? A mayor sintonía, más fácilmente permaneceremos en el camino adecuado, aquel que cada uno hayamos escogido.

7. No juzgues, ni a ti ni a los demás.

Los juicios nos bloquean impidiendo que podamos desarrollar todo nuestro potencial. Cuando juzgamos, bloqueamos el flujo de energía positiva en nuestras vidas y podemos dejar pasar las cosas buenas porque no podemos reconocerlas o recibirlas ya que estamos bloqueados por nuestro juicio.

8. ¡Vive tus sueños!

La vida es demasiado corta. No debemos tener miedo de dar un paso fuera de nuestra zona de confort y renovar nuestras metas. Cuando asumimos un riesgo es increíble la cantidad de puertas que pueden abrirse.

9. Sal a la naturaleza tanto como sea posible.

Nuestro entorno natural es donde nuestro espíritu anhela estar y allí se recarga todo nuestro ser.

10. Vive tu verdad.

Sé auténtico y no te pongas en peligro a ti mismo o a tus valores y creencias solamente por adaptarte a los demás o tratar de encajar en un molde preconcebido de lo que es socialmente aceptable.

11. Sonríe y ríe.

Ríete de ti mismo y encuentra la parte divertida de cualquier situación.

¡Carpe diem! Y tú, ¿qué haces cada día para permanecer centrado?