El envejecimiento de la piel se produce a través de un mecanismo complejo en el que intervienen simultáneamente muchos factores, que pueden ser externos (luz del sol, contaminación, alérgenos, estrés, preocupaciones…) o internos (que probablemente tienen un fuerte componente genético). Estos factores desencadenan dos procesos que intervienen de una forma muy directa en el envejecimiento de la piel:

  • la  la glicación, que favorece el envejecimiento de la piel a través de la degradación de los tejidos,
  • y la oxidación, que produce una degeneración celular.

Gran parte de los cosméticos antiedad son fundamentalmente antioxidantes y su mecanismo de acción es conocido hace décadas, por muy misteriosos y tecnológicamente avanzados que los hagan parecer en la publicidad.

Radicales libres oxidación

Radicales libres

La oxidación es un proceso normal pero, como sucede en cualquier fábrica, se generan subproductos. En nuestro cuerpo-fábrica, durante el proceso de elaboración y producción de energía los subproductos generados son los llamados “radicales libres”. Los radicales libres son moléculas o átomos que han perdido un electrón o más, lo que las vuelve muy inestables. Esto hace que tiendan a robar a otras moléculas el electrón que les falta. Al hacer esto, pueden pueden dañar:

  • el tejido conjuntivo , por lo que se desarrollan arrugas, sequedad o pérdida de elasticidad;
  • el ADN, alterando la síntesis de proteínas encargadas de una enorme variedad de funciones de protección, estructura, información,
  • o la membrana celular influyendo en la inflamación y el edema.

En pequeñas cantidades ayudan al sistema inmune porque dañan de la misma forma a los virus y bacterias.

El cuerpo tiene defensas contra estas moléculas, en forma de enzimas que los neutralizan. Aún así, cierta cantidad de radicales libres pueden escapar a estas defensas. Los antioxidantes funcionan dando electrones a los radicales libres sin convertirse ellos mismos en sustancias dañinas para la salud. Los antioxidantes se encuentran en frutas y vegetales frescos.

Antioxidantes naturales en cosmética

Los antioxidantes más utilizados en productos antiedad son:

  • la vitamina A (ácido retinoico),
  • la vitamina C: no lo producimos y por tanto debemos de ingerirlo en la dieta.
  • el resveratrol del vino: no ha demostrado ningún efecto a nivel clínico, y para que su efecto antioxidante fuera visible tendríamos que consumirlo en cantidades tan grandes que humanamente resultaría imposible.
  • coenzima Q10: es un antioxidante que sintetizamos en el organismo pero que disminuye con la edad. Participa en procesos de formación de energía y mejora el uso del oxígeno.

Por tanto, el consumo de frutas y verduras, y su uso como mascarillas naturales o en nuestros productos de cosmética natural, así como la práctica de la meditación o el yoga, que liberan de forma interna melatonina, que es un potente antioxidante, resultan tan efectivos (o más) que cualquier producto antiedad que podamos encontrar en las estanterías de la sección de cosmética.