diferenciar los cosméticos

Hoy os quiero hablar sobre cómo distinguir entre cosméticos convencionales, naturales y ecológicos. En la tienda no es fácil distinguirlos. De hecho, todos los productos de belleza vienen en envases con nombres sugerentes: “vegetal”, “con extractos de plantas”, “puro” o “ecológico” son términos que nos generan una sensación de confianza. Muchas veces, el fabricante nombra un ingrediente natural para potenciar la venta, aunque sea una parte mínima de la composición del producto. Está claro que un champú “a la camomila” es más atractivo que un gel de ducha “a los derivados del petróleo” :) Pero, por desgracia, el envase no significa nada y debemos estar alerta para asegurarnos de que consumimos algo natural.

Hay dos opciones disponibles: una primera opción es divertirse descifrando los ingredientes. Esto requiere un poco de ingleś básico y de latín, y ¡grandes cantidades de paciencia! La segunda opción es confiar en los sellos reconocidos por la industria y las autoridades.

Los cosméticos convencionales

Son productos que contienen en su fórmula ingredientes químicos que pueden ser puestos en duda por su potencial de toxicidad y su impacto medioambiental. Más del 80% de nuestros productos cosméticos están en esta categoría. Los cosméticos convencionales sólo contienen unos cuantos ingredientes activos y el resto, en su mayoría, son inertes. Su interés para la piel es escaso y no son en absoluto respetuosos con el medio ambiente. Sin embargo pueden presentárnoslos como algo natural o incluso mencionar lo que no contienen. Por ejemplo, un producto que se anuncia como “sin parabenos” se clasificará, a pesar de todo, en esta categoría, si contiene productos petroquímicos o siliconas. Por tanto, debemos leer la lista de ingredientes para poder juzgar.

Los cosméticos naturales

Son productos que sólo contienen ingredientes naturales derivados de plantas, minerales o agua. Pueden ser muy simples en su formulación (aceite para el cuerpo, por ejemplo) o más complejos (una crema antiedad). Estos productos siguen siendo muy difíciles de reconocer, ya que no están sellados o certificados como ecológicos. Esto puede deberse a que el fabricante no haya querido pagar por la certificación o no la considere necesaria. Por tanto, es esencial realizar una lectura de la lista de ingredientes para verificar que un producto no contiene ni derivados petroquímicos, ni tensioactivos ni conservantes químicos. Aquí el truco está en buscar fabricantes que nos inspiren confianza, ya que estos productos suelen ser más económicos e igual de naturales que los que tienen un sello ecológico.

Los cosméticos ecológicos

Son los que tienen un sello ecológico. Su fórmula debe cumplir con una norma o un estándar específico que les impone una serie de criterios. Uno de ellos es que contengan un porcentaje de ingredientes derivados de la agricultura ecológica. Aunque la mayoría de estos productos, nunca están compuestos al 100% por este tipo de ingredientes, su fórmula es siempre un 95% natural, ya que es un requisito de todos los sellos reconocidos. Cada sello es diferente y los criterios de formulación pueden variar. Sin embargo, todos estos sellos son la garantía de que estamos comprando un producto más natural y más respetuoso con el medio ambiente. Si no te sientes capaz de leer la lista de ingredientes de los cosméticos, entonces la mejor opción es que sólo compres productos con sello ecológico.

Los sellos más comunes son: ECOCERT, COSMEBIO, Nature et Progrès, BDIH, Soil Association, AIAB-ICEA, ECOGARANTIE, NATRUE, COSMOS ORGANIC, USDA ORGANIC.

Mi opción personal ha sido la de fabricarme mis propias cremas y geles. Es sencillo, más económico, y controlo totalmente qué ingredientes utilizo. Además puedo escoger los más adecuados al estado de mi piel y la de mi familia en cada momento. Y al final se ha convertido en una actividad apasionante para mi, una fuente inagotable de investigación y experimentación con unos resultados muy satisfactorios con poco esfuerzo.