Cuesta creer que sean legales, pero la realidad es que lo son. Dentro de los cosméticos y productos de limpieza hay sustancias que pueden hacernos enfermar. Si miramos las etiquetas podemos encontrar entre los ingredientes ‘fragancia’ o ‘parfum’. Es muy probable que sean fragancias sintéticas. Parece  inofensivo – pero no lo es.

Según la ley, los componentes químicos de una fragancia se consideran un secreto comercial y, por tanto, no tienen que ser revelados. Lo que esto significa es que ‘fragancia’ o ‘parfum’ puede ser cualquier sustancia de entre las más de 5000 utilizadas en la industria cosmética. Y lo peor es que para muchas de ellas nunca ha sido demostrada su seguridad.

Según un informe de 2013 publicado por Women’s voices for the earth, casi el 20% de la población se sensibiliza al menos a un alérgeno, y los estudios revelan que la fragancia es una de las sustancias más frecuentemente identificada como causante de reacciones alérgicas.

El grupo dice que la falta de información sobre los componentes de la fragancia es un problema de salud pública importante: “Los pacientes alérgicos sufren de forma habitual e innecesaria además de generar un gasto significativo para la salud asociado con esas alergias. Publicar los ingredientes de las fragancias que hayan sido identificados por los organismos científicos como alérgenos, es un paso fundamental que puede tener un beneficio significativo para la salud global “.

Las fragancias sintéticas pueden causar las siguientes reacciones:

  • Dolores de cabeza
  • Opresión en el pecho y sibilancias
  • Diarrea infantil y vómitos
  • Irritación de la mucosa
  • Función pulmonar reducida
  • Asma y la exacerbación asmática
  • Rinitis y la irritación de las vías respiratorias
  • Irritación órgano sensorial
  • Dermatitis de contacto

¿Qué hacen los gobiernos al respecto?

En 1986, la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. identificó las fragancias como una de las seis categorías de neurotoxinas y recomendó que se investigara a fondo su impacto en la salud humana. No se ha hecho mucho desde entonces.

Hay poca regulación gubernamental sobre las fragancias sintéticas. Aunque la regulación de la Unión Europea está mucho más avanzada que la de otras regiones, como EE.UU. o Australia. En Suecia, por ejemplo, no está permitido usar perfumes en lugares de trabajo o escuelas debido a las reacciones alérgicas que pueden causar a las personas que entran en contacto directo con quien los usa.

En 2012, el Comité científico para la defensa de los Consumidores de la Unión Europea adoptó un nuevo dictamen sobre fragancias alergénicas en los productos cosméticos en la que se actualiza la lista de fragancias sobre las que hay obligación de informar al consumidor. Se confirmó que 26 fragancias alergénicas que se utilizan actualmente son motivo de preocupación e indicó que tres fragancias alergénicas (HICC, atranol y chloroatranol) no deben ser utilizadas en los cosméticos.

Efectos acumulativos de las fragancias sintéticas

Si bien el uso en una única ocasión de una fragancia sintética puede no causar daño, la realidad es que usamos a diario cosméticos y productos de cuidado de la piel. Si a eso añadimos todos los demás productos perfumados que utilizamos, como pueden ser detergentes para lavavajillas o detergentes para la ropa, al final lo que obtenemos son niveles tóxicos acumulados en nuestro organismo.

Los organismos reguladores no tienen en cuenta el riesgo para la salud de la exposición acumulativa a múltiples productos químicos a partir de múltiples fuentes. Los impactos en la salud de estas exposiciones están en gran parte sin estudiar y no están reglamentados.

Los efectos a largo plazo de las fragancias sintéticas no son cuantificables. Lo que sí sabemos es que cada vez más personas están experimentando alergias y sensibilizaciones. Así que cuánto más reduzcamos la exposición a productos químicos y toxinas potencialmente peligrosos, mucho mejor.

¿Por qué las empresas de cosméticos añaden fragancia sintética a sus productos?

Las fragancias se utilizan habitualmente en los productos de cuidado de la piel por cuestiones estéticas, pero no tiene ninguna finalidad funcional (a no ser que sea la de encubrir ingredientes de olor desagradable).

Aún así, es más agradable usar un producto que tiene un perfume agradable, pero debemos asegurarnos de que sea natural y no dañino para la salud.

Por tanto, es recomendable utilizar productos que sólo utilicen aceites esenciales orgánicos certificados para perfumar naturalmente, que son adecuados para todo tipo de piel incluyendo las pieles sensibles.

Pero por precaución, en caso de duda o de piel sensible, lo ideal sería probar el producto en una zona pequeña de la piel, por ejemplo, el antebrazo, y esperar unas 24 horas, para estar seguros de que no existe sensibilidad (sólo porque se natural, no quiere decir que no va a causar ninguna reacción alérgica).