microesferas

Las microesferas en cosmética son diminutas esferas de plástico de menos de 1 mm de diámetro que se añaden a los productos cosméticos. Este aditivo está causando graves problemas en el medio acuático y perjudica seriamente a la fauna salvaje y a la salud de las personas.

Se fabrican con polietileno (PE), polipropileno (PP), tereftalato de polietileno (PET), polimetacrilato de metilo (PMMA), y nylon, y los fabricantes las añaden a los cosméticos para que actúen como exfoliantes. Las podemos encontrar en exfoliantes faciales y corporales, limpiadores, y jabones.

Algunos fabricantes incluso han conseguido meterlas en la pasta de dientes, donde tienen una función poco más allá de la adición de color, y muchos dentistas ya han advertido de que pueden dañar las encías y provocar infecciones bacterianas.

Hay muchas alternativas naturales para exfoliar la piel, como pueden ser los cristales de azúcar o sal, granos de cacao o cáscaras de nuez molidas, pero las microesferas son, con mucho, la opción más barata.

El Instituto 5 Gyres, una organización que lucha para eliminar la contaminación por plástico de nuestros océanos, dice que un solo bote de limpiador facial puede contener más de 300.000 microesferasY eso es sólo una botella, de un sólo fabricante. Si hacemos las cuentas, no es difícil ver cómo las microesferas, que no son biodegradables, se han convertido rápidamente en un grave problema.

Estas micropartículas de plástico, que apenas se distinguen a simple vista, llegan al sistema de desagüe a través de la ducha y el lavabo. Las plantas de tratamiento de aguas residuales no están diseñadas para filtrarlas y por este motivo acaban contribuyendo a la “sopa de plástico” de océanos y mares. Los animales marinos las ingieren y, a través de la cadena alimentaria, el “microplástico” termina en nuestros platos. Estas partículas no se descomponen y, una vez presentes en el medio marino, es imposible retirarlas de ahí.

Miles de especies de animales comen microplásticos y absorben las toxinas que se pueden transferir a los tejidos de los animales después de que los ingieren. Los pequeños trozos de plástico se convierten en vehículos de toxinas que son consumidos por la fauna silvestre, poniendo varias especies en riesgo, así como los seres humanos que los consumen.

Así que cuando comemos pescado, hay una gran probabilidad de que estemos comiendo plástico.

Los gobiernos están empezando a tomar medidas para prohibir las microesferas de la composición de los cosméticos y productos de cuidado personal y muchos de los principales fabricantes también han prometido retirarlas de sus productos durante el año 2016, otros antes de 2020.

¿Qué podemos hacer para evitar las microesferas en nuestra cosmética?

  • Revisar la etiqueta de nuestros productos de cuidado personal para evitar que contengan microesferas.  Buscaremos entre los ingredientes: polietileno (PE), polipropileno (PP), tereftalato de polietileno (PET), polimetacrilato de metilo (PMMA), y nylon.
  • Podemos descargar la aplicación móvil “Beat the microbead que, al escanéar el código de barras del producto con la cámara de nuestro teléfono, nos dirá si contiene microesferas.
  • Utilizar productos cosméticos naturales que utilizan alternativas naturales a las microesferas tales como perlas de jojoba esférica, partículas de bambú madre, sal marina, azúcar, cáscaras de coco, granos de café, polvos de grano, nuez y harinas de semillas. (Como nota al margen – es aconsejable utilizar únicamente partículas esféricas en la cara para evitar marcas en la piel)

Si queréis saber más, os dejo este enlace donde podéis encontrar muchos estudios científicos que demuestran los daños medioambientales y riesgos para la salud que causan los microplásticos.

Personalmente pienso que es de locos diseñar productos que sólo se van a usar una vez con materiales que van a permanecer en el medio ambiente prácticamente para siempre y más aún cuando se trata de productos tóxicos que van a entrar en la cadena alimentaria.