Los disruptores endocrinos son una de las razones principales por la que muchas personas optan por utilizar productos ecológicos y libres de aerosoles.

La preocupación  es creciente debido a la amplia presencia de estos químicos: desde productos de cuidado de la piel a los envases de plástico y pesticidas, productos de limpieza del hogar y los retardantes de llama (en la ropa, colchones y alfombras).

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas sintéticas (y en algunos casos los productos químicos naturales derivados de productos como la soja) que imitan a las hormonas naturales del cuerpo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los disruptores endocrinos una preocupación primaria para la salud.

La investigación está demostrando que tienen efectos perjudiciales en en los seres humanos y la vida silvestre, afectando a:

  • crecimiento y desarrollo
  • reproducción
  • neurológica / desarrollo del cerebro
  • inmunidad
  • metabolismo

¿Qué es lo que hacen las hormonas?

Las hormonas son mensajeros químicos que viajan a través del organismo coordinando procesos complejos como el crecimiento, el metabolismo y la fertilidad. Pueden influir en la función del sistema inmune, e incluso alterar el comportamiento.

El sistema endocrino es el nombre dado a la red de glándulas que produce más de 50 hormonas diferentes o mensajeros químicos para mantener y regular las funciones corporales básicas. Está red se ve únicamente superada por el sistema nervioso como el gran sistema de control del cuerpo.

Las señales del cerebro indican el momento adecuado para que las glándulas liberen hormonas directamente en el torrente sanguíneo, pero los productos que actúan como disruptores endocrinos interfieren con este proceso.

¿Por qué son perjudiciales son disruptores endocrinos?

Algunos disruptores endocrinos son imitadores hormonales y envían señales falsas a los receptores de las hormonas en las células del cuerpo – señales que no han sido ordenadas por el cerebro. Otros bloquean la acción de las hormonas naturales, evitando la unión a sus receptores en las células, lo que las hace ineficaces. Los disruptores endocrinos también pueden alterar la cantidad de hormona sintetizada.

Una de las mayores preocupaciones es el impacto de la exposición a disruptores endocrinos de un embrión en desarrollo o de un bebé a través de la placenta o de la leche materna. La Organización Mundial de la Salud  dice que:

“Las mujeres embarazadas y los niños son las poblaciones más vulnerables de ser afectadas por la exposición a estas sustancias, y el efecto puede no ser evidente hasta mucho más tarde en la vida. La investigación también muestra que puede aumentar la susceptibilidad a sufrir enfermedades no transmisibles.”

También hay preocupación sobre el efecto hormonal que los disruptores endocrinos pueden causar en los adultos, aunque en el informe State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals 2012, la Organización Mundial de la Salud dice que la evidencia es actualmente muy débil y que es necesario realizar más investigación: 

“La evidencia de que un alto nivel de exposición pueda causar un impacto en humanos y la vida salvaje indica que este potencial mecanismo de toxicidad merece nuestra atención. La incertidumbre sobre los posibles efectos de la exposición crónica a pequeñas cantidades de químicos con potencial de disrupción endocrina y los roles fundamentales jugados por el sistema endocrino en mantener la homeostasis, hacen que el entendimiento de los efectos potenciales causados por esta exposición a estos químicos sea una prioridad internacional”

¿Qué podemos hacer para reducir nuestra exposición, especialmente la de bebés y mujeres embarazadas?

1. Reducir el uso de envases de plástico, que contienen disruptores endocrinos como ftalatos y BPA (bisfenol A)

2. Almacenar los alimentos en recipientes de vidrio o de acero inoxidable.

3. Usar productos de higiene personal naturales y comer alimentos frescos.

4. Evitar los perfumes y fragancias sintéticas como las de ambientadores y suavizantes. Por lo general contienen parabenos, que son bien conocidos los disruptores endocrinos, además de otros muchos productos químicos cuya seguridad para el ser humano y la vida salvaje aún no ha sido demostrada.

5. Reemplazar ollas ollas antiadherentes y sartenes con utensilios de cocina de cerámica o de vidrio.

6. Hacer nuestros propios productos de limpieza para el hogar o comprar productos de limpieza ecológicos.

7. Comprar productos y juguetes para bebés libres de BPA.

Yo en particular, he comprado una botella de vidrio con protección de silicona (en realidad es un biberón con un tapón de rosca) para el agua que tiene que llevar al cole mi hijo, y otra más pequeñita para el zumo, también con protección. También las hacen en acero inoxidable. Y de esta manera, además de cuidar el planeta evitando el plástico, protegemos su sistema hormonal para que sigan creciendo sanos y no tengan problemas reproductivos de mayores. Que también es importante :)